El oído izquierdo

Ella sabe que cada uno de nosotros deja tras de sí una estela de espuma con forma de canción, una banda sonora que te cuenta una historia, que te habla de un principio pero también de su final.

Y es que a ella le encantaba salir cada noche persiguiendo la música, enredándosela en sus botas de tacón, entre el humo de cigarrillos, de bar en bar. Hasta que le conoció.

Tras compartir unos cuantos crucigramas, ella le preguntaba con las palabras apretadas a qué sabían esos besos de su canción.

Bajito y casi susurrando muy cerca de su oído izquierdo, pues decía que así llegaría antes a su corazón (y era cierto), le daba él a conocer el nombre de su melodía.

Y ella se enamoraba locamente, completamente, estúpidamente de Él.

World’s end girlfriend – Katsuhiko Maeda.

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