La vida misma

París,Texas de Wim Wenders siempre es una buena opción.

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Bello egoísmo

If you’re goin’to San Francisco Vigo
be sure to wear some flowers in your hair hands.

If you’re goin’to San Francisco Vigo
you are gonna meet some people gentle there.

Flores callejeras en Restaurante Gárgala, Vigo
Flores callejeras en Restaurante Gálgala, Vigo.

“Por favor, no te lleves las plantas. Si te llevas las plantas para verlas tú sola… nos dejarás a todos los demás sin poder disfrutar de ellas. ¡No seas egoísta!”

Cada día me gustan más los rincones de esta ciudad.

Doppelgänger

Tenía mono de Frida;

por fin me la he ‘fumado’ con un pincel.

Frida Kahlo

“Yo solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí.
Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, sí, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú”.

Los amores pequeños

Los amores pequeños nunca fueron tan grandes.

Nos conocimos casi sin pensar, básicamente porque no nos quedaba otra.

Nos lanzaron cuando apenas medíamos medio metro a esas calles repletas de piedras y sapos, con bancos de madera y guerras de moras, partidos de fútbol, quedadas en el río y el monte para hacer merendolas.

Nos dieron un bocadillo y una manzana. Nos dejaron en aquellas “leiras” y ¡a vivir, niños, que son dos días!

Y lo vivimos todo, ¡vaya que si lo vivimos! Las “Mil y una noches” no eran nada comparadas con nuestras aventuras.

Si es que yo que pensaba que el agobio de estos días entre tantísimo trabajo y tantísimo #@∞¢# era porque al fin la mala suerte había conseguido encontrarme (y eso que estaba bien escondida).

Pero entonces el móvil se llena de mensajes y de “Eh! Te esperamos“, “¿para cuándo un cine de los raros?“, “¿te apetece un café?“, “me gustaría que te leyeses mi novela“, “¿te vienes a un bautizo?“, “¿quieres que me acerque a la habitación y pasemos juntos las horas más aburridas del mundo, pero juntos, muy juntos?”

Al final tenía razón en una cosa: la buena suerte ya había empezado conociéndonos en Arnuid, aquel pueblo perdido; ¿y la mala suerte?

A la mala suerte solo le queda mi sonrisa.