Cambio y corto

Se me leía en los ojos lo que quería decir.

Aunque, estoy de acuerdo, se leía mal pues soy miope.

Pensaba yo que tras aquella conversación tan sincera no habría que ocultar sentimientos, ni miedos, ni ninguna amalgama de palabras malsonantes.

Y aunque te dolió, me entendiste, como siempre, lloraste y te secaste los mocos tiernamente con un pañuelo mentolado.

Me fui feliz a casa por primera en años vez atravesando puertas y paredes cual espectro burlón, pero al entrar en la sala y contemplar mi incorpórea silueta en el espejo percibí, que bajo las costillas, había un hueco en lugar de un corazón.

fotografía de una pantano con niebla y un árbol

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El fin de los amantes

Se besaron las mejillas; apenas respiraban, se tocaban sus cuerpos efímeros, acariciaron sus almas.

Pero la noche se los llevó para siempre.

Ella, en silencio, le lloraba, él se atrapó en el tiempo, en la distancia. Le amó al ponerse el sol. En la oscuridad, le soñaba.